Capítulo 71

Tirano Banderas — Ramón del Valle-Inclán · de Biblioteca CosmoStory

Capítulo 71 de 143 · 251 palabras

El honrado gachupín, agachándose tras el mostrador, se muda las pantuflas por botas nuevas. Luego echa las llaves a los cajones, y de un clavo descuelga el jipi:

--Voy a esa diligencia.

Cazurreó Melquíades:

--Cállese usted la boca, y quede achantado.

--¡Y nos visitan los gendarmes antes de un rato! ¡Solamente cavilas macanas! ¡Poco vales para un consejo en caso apurado, Melquíades! La Policía andará sobreavisada, y no sería extraño que a la cabrona mediadora ya le tuvieran la mano en la espalda. Puedo verme complicado, si no denuncio el hecho y me atengo a las ordenanzas de Generalito Banderas. ¿Te correrías tú el compromiso de no cumplimentarlas? Nueve soles me cuesta operar confiado en la buena fe de los marchantes. Ahí tienes lo que produce el negocio con todo de una práctica dilatada, por solo no tener en el sótano la conciencia. Yo, a esa cholita, que tan fullera me ha sido, pude darle no más tres soles, y le he puesto nueve en la mano. Para sacar adelante este negocio hay que vivir muy alertado y nunca obtendrás muchas prosperidades, sobrino. ¡En España soñáis que, arañando, se encuentra moneda acuñada en estas Repúblicas! Para evitarme complicaciones tendré que desprenderme de la tumbaguita y perder los nueve soles.

Melquíades adormilaba una sonrisa astuta de pueblerino asturiano:

--Al formular la denuncia se puede acompañar una alhajita de menos tasa.

El honrado gachupín se quedó mirando al sobrino. Súbita y consoladora luz iluminaba el alma del viejales:

--¡Una alhajita de menos tasa!...

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