Capítulo 63

Tirano Banderas — Ramón del Valle-Inclán · de Biblioteca CosmoStory

Capítulo 63 de 143 · 205 palabras

Husmea el perro en torno del maguey culebrón, y bajo la techumbre de palmas engresca el crío, que pide la teta, puesto de pie, al flanco de la madre. Zacarías aseñó a la mujer para que se llegase:

--¡Me camino con el patrón!

Apagó la voz la chinita:

--¿Compromiso grande?

--Esa pinta descubre.

--Recuerda, si te dilatas, que no me dejas un centavo.

--¡Y qué hacerle, chinita! Llevas a colgar alguna cosa.

--¡Como no lleve la frazada del catre!

--Empeñas el relojito.

--¡Con el vidrio partido, no dan un boliviano!

El Cruzado se descolgaba el cebollón de níquel, sujeto por una cadena oxidada. Y antes que la chinita, adelantose a tomarlo el Coronel de la Gándara:

--¡Tan bruja estás, Zacarías!

Suspiró la comadre:

--¡Todo se lo lleva el naipe, mi jefecito! ¡Todo se lo lleva la ciega ofuscación de este hombre!

--¡Sí que no vale un boliviano!

El Coronelito voltea el reloj por la cadena, y con risa jocunda lo manda al cenagal, entre los marranos:

--¡Qué valedor!

La comadre aprobaba mansamente. Había velado el tiro con el propósito de ir luego a catearlo. El Coronelito se quitó una sortija:

--Con esto podrás remediarte.

La chinita se echó por tierra, besando las manos al valedor.

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