El cholo, con leve carrerilla de pies descalzos, se junta al Coronelito: Platican, alertados, en la vera de un maguey culebrón:
--¿Zacarías, quieres ayudarme a salir de un mal paso?
--¡Patroncito, bastantemente lo sabe!
--La cabeza me huele a pólvora. Envidias son de mi compadre Santos Banderas. ¿Tú quieres ayudarme?
--¡No más que diga, y obedecerle!
--¿Cómo proporcionarme un caballo?
--Tres veredas hay, patroncito: Se compra, se pide a un amigo o se le toma.
--Sin plata no se compra. El amigo nos falta. ¿Y dónde descubres tú un guaco para bolearle? Tengo sobre los pasos una punta de cabrones. ¡Verás no más! La idea que traía formada es que me subieses en canoa a Potrero Negrete.
--Pues a no dilatarlo, mi jefe. La canoa tengo en los bejucales.
--Debo decirte que te juegas la respiración, Zacarías.
--¡Para lo que dan por ella, patroncito!