Capítulo 57

Tirano Banderas — Ramón del Valle-Inclán · de Biblioteca CosmoStory

Capítulo 57 de 143 · 263 palabras

Y Nachito Veguillas aún exprime su gesto turulato frente a la ventana del estudiante. El tiempo parece haber prolongado todas las acciones, suspensas absurdamente en el ápice de un instante, estupefactas, cristalizadas, nítidas, inverosímiles como sucede bajo la influencia de la marihuana. El estudiante, entre sus libros, tras de la mesa, despeinado, insomne, mira atónito: A Nachito tiene delante, abierta la boca y las manos en las orejas:

--¡Me he suicidado!

El estudiante cada vez parece más muerto:

--¿Usted es un fugado de Santa Mónica?

Nachito se frota los ojos:

--Viene a ser como un viceversa... Yo, amigo, de nadie escapo. Aquí me estoy. Míreme usted, amigo. Yo no escapo... Escapa el culpado. No soy más que un acompañante... Si me pregunta usted por qué tengo entrado aquí, me será difícil responderle. ¿Acaso sé dónde me encuentro? Subí por impulso ciego, en el arrebato de ese otro que usted ha visto. Mi palabra le doy. Un caso que yo mismo no comprendo. ¡Biomagnetismo!

El estudiante le mira perplejo sin descifrar el enredo de pesadilla donde fulgura el rostro de aquel que escapó por la lívida ventana, abierta toda la noche con la perseverancia de las cosas inertes, en espera de que se cumpla aquella contingencia de melodrama. Nachito solloza efusivo y cobarde:

--Aquí estoy, noble joven. Solamente pido para serenarme, un trago de agua. Todo es un sueño.

En este registro, se le atora el gallo. Llega del corredor estrépito de voces y armas. Empuñando el revólver cubre la puerta la figura del Mayor Abilio del Valle. Detrás, soldados con fusiles:

--¡Manos arriba!

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