Capítulo 58

Tirano Banderas — Ramón del Valle-Inclán · de Biblioteca CosmoStory

Capítulo 58 de 143 · 332 palabras

Por otra puerta una gigantona descalza, en enaguas y pañoleta: La greña aleonada, ojos y cejas de tan intensos negros que, con ser muy morena la cara, parecen en ella tiznes y lumbres: Una poderosa figura de vieja bíblica: Sus brazos de acusados tendones, tenían un pathos barroco y estatuario. Doña Rosita Pintado entró en una ráfaga de voces airadas, gesto y ademán en trastorno:

--¿Qué buscan en mi casa? ¿Es que piensan llevarse al chamaco? ¿Quién lo manda? ¡Me llevan a mí! ¿Estas son leyes?

Habló el Mayor del Valle:

--No me vea chuela, Doña Rosita. El retoño tiene que venirse merito a prestar declaración. Yo le garanto que cumplida esa diligencia, como se halle sin culpa, acá vuelve el muchacho. No tema ninguna ojeriza. Esto lo dimanan las circunstancias. El muchacho vuelve si está sin culpa, yo se lo garanto.

Miró a su madre el mozalbete y, con arisco ceño, le recomendó silencio. La gigantona estremecida corrió para abrazarle, en desolado ademán los brazos. La arrestó el hijo con gesto firme:

--Mi vieja, cállese y no la friegue. Con bulla nada se alcanza.

Clamó la madre:

--¡Tú me matas, negro de Guinea!

--¡Nada malo puede venirme!

La gigantona se debatió, asombrada en una oscuridad de dudas y alarmas:

--¡Mayorcito del Valle, dígame usted lo que pasa!

Interrumpió el mozuelo:

--Uno que entró perseguido, y se fugó por la ventana.

--¿Tú qué le has dicho?

--Ni tiempo tuve de verle la cara.

Intervino el Mayor del Valle:

--Con hacer esta declaración donde corresponde, todo queda terminado.

Plegó los brazos la gigantona:

--¿Y el que escapaba, se sabe quién era?

Nachito sacó la voz entre nieblas alcohólicas:

--¡El Coronel de la Gándara!

Nachito, luciente de lágrimas, encogido entre dos soldados, resoplaba con la alcuza llorona pingando la moca. Aturdida, en desconcierto, le miró Doña Rosita:

--¡Valedor! ¿También usted llora?

--¡Me he suicidado!

El Mayor del Valle levanta el charrasco y la escuadra se apronta, sacando entre filas al estudiante y a Nachito.

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