Capítulo 44

Tirano Banderas — Ramón del Valle-Inclán · de Biblioteca CosmoStory

Capítulo 44 de 143 · 223 palabras

El Coronelito Domiciano de la Gándara templa el guitarrón: Camisa y calzones, por aberturas coincidentes, muestran el vientre rotundo y risueño de dios tibetano: En los pies desnudos arrastra chancletas, y se toca con un jaranillo mambís, que al revirón descubre el rojo de un pañuelo y la oreja con arete: El ojo guiñate, la mano en los trastes, platica leperón con las manflotas en cabellos y bata escotada: Era negrote, membrudo, rizoso, vestido con sudada guayabera y calzones mamelucos, sujetos por un cincho con gran broche de plata: Los torpes conceptos venustos celebra con risa saturnal y vinaria. Niño Domiciano nunca estaba sin cuatro candiles, y como arrastraba su vida por bochinches y congales, era propenso a las tremolinas y escandaloso al final de las farras. Las niñas del pecado, desmadejadas y desdeñosas, recogían el bulle-bulle en el vaivén de las mecedoras: El rojo de los cigarros las señalaba en sus lugares. El Coronelito, dando el último tiento a los trastes, escupe y rasguea cantando por burlas el corrido que rueda estos tiempos, de Diego Pedernales. La sombra de la mano con el reflejo de las tumbagas, pone rasgueo de luces en el rasgueo de la guitarra:

--Preso le llevan los guardias, sobre caballo pelón, que en los Ranchos de Valdivia le tomaron a traición. Celos de niña ranchera hicieron la delación.

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