Capítulo 43

Tirano Banderas — Ramón del Valle-Inclán · de Biblioteca CosmoStory

Capítulo 43 de 143 · 244 palabras

El congal de Cucarachita encendía farolillos de colores en el azoguejo, y luces de difuntos en la Recámara Verde. Son consorcios que aparejan las ferias. Lupita la Romántica, con bata de lazos y el moño colgante, suspiraba caída en el sueño magnético, bajo la mirada y los pasos del Doctor Polaco: Alentaba rendida y vencida, con suspiros de erótico tránsito:

--¡Ay!

--Responda la Señorita Médium.

--¡Ay! Alumbrándose sube por una escalera muy grande... No puedo. Ya no está... Se me ha desvanecido.

--Siga usted hasta encontrarle, Señorita.

--Entra por una puerta donde hay un centinela.

--¿Habla con él?

--Sí. Ahora no puedo verle. No puedo... ¡Ay!

--Procure situarse, Señorita Médium.

--No puedo.

--Yo lo mando.

--¡Ay!

--Sitúese. ¿Qué ve en torno suyo?

--¡Ay! Las estrellas grandes como lunas pasan corriendo por el cielo.

--¿Ha dejado el plano terrestre?

--No sé.

--Sí lo sabe. Responda. ¿Dónde se sitúa?

--¡Estoy muerta!

--Voy a resucitarla, Señorita Médium.

El farandul le puso en la frente la piedra de un anillo. Después fueron los pases de manos y el soplar sobre los párpados de la daifa durmiente:

--¡Ay!...

--Señorita Médium, va usted a despertarse contenta y sin dolor de cabeza. Muy despejada y contenta, sin ninguna impresión dolorosa.

Hablaba de rutina, con el murmullo apacible del clérigo que reza su misa diaria. Gritaba en el corredor la madrota, y en el azoguejo, donde era el mitote de danza, aguardiente y parcheo, metía bulla el Coronelito Domiciano de la Gándara.

Esta obra es de dominio público

La publica la Biblioteca CosmoStory y se lee completa, sin cuenta. Con una cuenta gratuita puedes guardar tu avance, subrayar, comentar y preguntarle a la IA sobre lo que lees.

Crear cuenta o iniciar sesión