
LA IDEA DE SER HOMBRE
de CosmoStory Admin
4 capítulos · 8150 palabras
Sinopsis
En una sesión de terapia marcada por tormentas y el eco constante de un metrónomo, Jendrix se enfrenta al origen de su adicción a la pornografía. Entre silencios, evasivas y recuerdos dolorosos de bullying escolar, el relato desnuda la presión de encajar en una idea de masculinidad impuesta desde la infancia. El diálogo entre paciente y doctor se convierte en un espejo incómodo donde ambos ocultan más de lo que revelan.
Primeras páginas
LA IDEA DE SER HOMBRE V15
—¿Por qué nunca les dijo a sus padres que sufría acoso, Jendrix?
—¿Para qué? —replica el hombre subiendo la voz—. ¿Para que fueran al colegio a
reclamar y me la montaran más?
Tic… tac…, Tic… tac…, Tic… tac…
—Volvamos a lo del pene… Me decía que creía que un pene grande lo volvería más
hombre, ¿por qué?
—Por… —exclama, pero guarda silencio enseguida.
— Tranquilo Jendrix, este es un espacio seguro.
—Por las conversaciones de los bullies —finalmente contesta el hombre en voz baja y
fija sus ojos en la cicatriz de la mano del doctor—. Ellos siempre andaban hablando
de cosas que hacían a los hombres, hombres.
—¿Ah, sí?, ¿Cosas cómo cuáles?
—No sé… como que los hombres no lloran y eso.
—¿Eso?
—Sí, que los hombres eran peludos, ya sabe —sonríe—, pelo en pecho, en la verga. Y
que si alguien quería que le saliera pelo, debía echarse conchos de cervezas.
Las mejillas del doctor se hinchan y un resoplido escapa por su nariz.
—¿En serio, hiciste algo de eso?
—Sí… Patético, ¿no?, doc.
…
—¿Qué más decían los bullies sobre los hombres de verdad, Jendrix?
—Que fumaban —responde y se rasca el dedo índice con la uña—, tomaban, jugaban
fútbol…
—¿Fumaste?
El hombre levanta la cabeza. Ambos se miran. Un silencio invade el lugar y el doctor
se percata del martilleo del pie del hombre sobre el piso, a un ritmo más veloz que el
del péndulo y un volumen más alto que el de la tormenta.
—Perdón… Quise decir, ¿usted fumó, Jendrix?
El hombre niega con la cabeza y el sonido de un trueno interrumpe la conversación.
El doctor salta sobre su silla, el hombre se ríe.
—Los bullies también decían que los hombres de verdad botaban leche, ¿me
imagina?, yo de 10 años intentando botar leche, doc.
El doctor traga saliva, toma notas. El hombre continúa hablando.
—Jugué fútbol, cambié mi forma de hablar, de vestir, de pensar y nada sirvió para
qué los bullies me consideraran un hombre, uno de ellos… Al final —titubea— solo
quedaba hacer crecer mi pene y botar leche.
Tic…, tac… Tic…, tac… Tic…, tac…
—Tuve que ir a las salas de internet a buscar cómo hacerlo... Me eché cebo de vela
derretido allí, gotas de limón.
La cara del doctor se comprime y, aunque pone la mano sobre su cara para ocultarla,
no lo logra, el hombre lo nota.
—Lo peor es que nada de eso sirvió, solo me quedó la paja terapia.
—¿Paja qué?
—Tirar paja.
—¡Ah!
—Buscando en internet encontré videos de hombres haciéndolo.
—¿Y le gustaron? —le cuestiona el doctor y le clava la mirada.
—Me encantaron —responde el hombre sonriendo, mientras transforma su mano en
un puño.
—¿Y el pene le creció?
—Esa es la mejor parte —hace más grande la sonrisa—. No.
Tic.. tac.., Tic.. tac.., Tic.. tac..
—¿Por qué no les pidió ayuda a sus profesores, Jendrix?
—No servía de nada hacerlo —aclara el hombre, mientras se
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