Don Quijote de la Mancha — Miguel de Cervantes

de Biblioteca CosmoStory

127 capítulos · 381.691 palabras

Sinopsis

Un hidalgo de aldea vende tierras para comprar libros de caballerías y una mañana amanece convencido de que el mundo lo está esperando. Se calza una armadura heredada, nombra caballo a un rocín flaco y sale a deshacer agravios que sólo él ve: molinos que son gigantes, ventas que son castillos, una labradora que es la señora de sus pensamientos. Detrás lo sigue un vecino con más hambre que fe, que le discute cada visión y no lo abandona nunca. Los palos son de verdad, las burlas también, y cada regreso a casa lo acerca a lo único que no soportaría: tener razón demasiado tarde. Miguel de Cervantes (España). Obra en dominio público: el texto es el original en español, publicado íntegro y sin alterar por la Biblioteca CosmoStory.

Primeras páginas

Desocupado lector: sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza; que en ella cada cosa engendra su semejante. Y así, ¿qué podrá engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación? El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes, la quietud del espíritu son grande parte para que las musas más estériles se muestren fecundas y ofrezcan partos al mundo que le colmen de maravilla y de contento. Acontece tener un padre un hijo feo y sin gracia alguna, y el amor que le tiene le pone una venda en los ojos para que no vea sus faltas, antes las juzga por discreciones y lindezas y las cuenta a sus amigos por agudezas y donaires. Pero yo, que, aunque parezco padre, soy padrastro de Don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte, casi con las lágrimas en los ojos, como otros hacen, lector carísimo, que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres; y ni eres su pariente ni su amigo, y tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedrío como el más pintado, y estás en tu casa, donde eres señor della, como el rey de sus alcabalas, y sabes lo que comúnmente se dice: que debajo de mi manto, al rey mato. Todo lo cual te esenta y hace libre de todo respecto y obligación; y así, puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere, sin temor que te calunien por el mal ni te premien por el bien que dijeres della.

Sólo quisiera dártela monda y desnuda, sin el ornato de prólogo, ni de la inumerabilidad y catálogo de los acostumbrados sonetos, epigramas y elogios que al principio de los libros suelen ponerse. Porque te sé decir que, aunque me costó algún trabajo componerla, ninguno tuve por mayor que hacer esta prefación que vas leyendo. Muchas veces tomé la pluma para escribille, y muchas la dejé, por no saber lo que escribiría; y, estando una suspenso, con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano en la mejilla, pensando lo que diría, entró a deshora un amigo mío, gracioso y bien entendido, el cual, viéndome tan imaginativo, me preguntó la causa; y, no encubriéndosela yo, le dije que pensaba en el prólogo que había de hacer a la historia de don Quijote, y que me tenía de suerte que ni quería hacerle, ni menos sacar a luz las hazañas de tan noble caballero.

— Porque, ¿cómo queréis vos que no me tenga confuso el qué dirá el antiguo legislador que llaman vulgo cuando vea que, al cabo de tantos años como ha que duermo en el silencio del olvido, salgo ahora, con todos mis años a cuestas, con una leyenda seca como un esparto, ajena de invención, menguada de estilo, pobre de concetos y falta de toda erudición y doctrina; sin acotaciones en las márgenes y sin anotaciones en el fin del libro, como veo que están otros libros, aunque sean fabulosos y profanos, tan llenos de sentencias de Aristóteles, de Platón y de toda la caterva de filósofos, que admiran a los leyentes y tienen a sus autores por hombres leídos, eruditos y elocuentes? ¡Pues qué, cuando citan la Divina Escritura! No dirán sino que son unos santos Tomases y otros doctores de la Iglesia; guardando en esto un decoro tan ingenioso, que en un renglón han pintado un enamorado destraído y en otro hacen un sermoncico cristiano, que es un contento y un regalo oílle o leelle. De todo esto ha de carecer mi libro, porque ni tengo qué acotar en el margen, ni qué anotar en el fin, ni menos sé qué autores sigo en él, para ponerlos al principio, como hacen todos, por las letras del A.B.C., comenzando en Aristóteles y acabando en Xenofonte y en Zoílo o Zeuxis, aunque fue maldiciente el uno y pintor el otro. También ha de carecer mi libro de sonetos al principio, a lo menos de sonetos cuyos autores sean duques, marqueses, condes, obispos, damas o poetas celebérrimos; aunque, si yo los pidiese a dos o tres oficiales amigos, yo sé que me los darían, y tales, que no les igualasen los de aquellos que tienen más nombre en nuestra España. En fin, señor y amigo mío —proseguí—, yo determino que el señor don Quijote se quede sepultado en sus archivos en la Mancha, hasta que el cielo depare quien le adorne de tantas cosas como le faltan; porque yo me hallo incapaz de remediarlas, por mi insuficiencia y pocas letras, y porque naturalmente soy poltrón y perezoso de andarme buscando autores que digan lo que yo me sé decir sin ellos. De aquí nace la suspensión y elevamiento, amigo, en que me hallastes; bastante causa para ponerme en ella la que de mí habéis oído.

Oyendo lo cual mi amigo, dándose una palmada en la frente y disparando en una carga de risa, me dijo:

— Por Dios, hermano, que agora me acabo de desengañar de un engaño en que he estado todo el mucho tiempo que ha que os conozco, en el cual siempre os he tenido por discreto y prudente en todas vuestras aciones. Pero agora veo que estáis tan lejos de serlo como lo está el cielo de la tierra. ¿Cómo que es posible que cosas de tan poco momento y tan fáciles de remediar puedan tener fuerzas de suspender y absortar un ingenio tan maduro como el vuestro, y tan hecho

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Esta obra es de dominio público y la publica la Biblioteca CosmoStory.

  1. Capítulo 1 · PRÓLOGO
  2. Capítulo 2 · Capítulo primero. Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo
  3. Capítulo 3 · Capítulo II. Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el
  4. Capítulo 4 · Capítulo III. Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don Quijote en
  5. Capítulo 5 · Capítulo IV. De lo que le sucedió a nuestro caballero cuando salió de la
  6. Capítulo 6 · Capítulo V. Donde se prosigue la narración de la desgracia de nuestro
  7. Capítulo 7 · Capítulo VI. Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero
  8. Capítulo 8 · Capítulo VII. De la segunda salida de nuestro buen caballero don Quijote de
  9. Capítulo 9 · Capítulo VIII. Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la
  10. Capítulo 10 · Capítulo IX. Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el
  11. Capítulo 11 · Capítulo X. De lo que más le avino a don Quijote con el vizcaíno, y del
  12. Capítulo 12 · Capítulo XI. De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros
  13. Capítulo 13 · Capítulo XII. De lo que contó un cabrero a los que estaban con don Quijote
  14. Capítulo 14 · Capítulo XIII. Donde se da fin al cuento de la pastora Marcela, con otros
  15. Capítulo 15 · Capítulo XIV. Donde se ponen los versos desesperados del difunto pastor,
  16. Capítulo 16 · Capítulo XV. Donde se cuenta la desgraciada aventura que se topó don
  17. Capítulo 17 · Capítulo XVI. De lo que le sucedió al ingenioso hidalgo en la venta que él
  18. Capítulo 18 · Capítulo XVII. Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo
  19. Capítulo 19 · Capítulo XVIII. Donde se cuentan las razones que pasó Sancho Panza con su
  20. Capítulo 20 · Capítulo XIX. De las discretas razones que Sancho pasaba con su amo, y de
  21. Capítulo 21 · Capítulo XX. De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro
  22. Capítulo 22 · Capítulo XXI. Que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de
  23. Capítulo 23 · Capítulo XXII. De la libertad que dio don Quijote a muchos desdichados que,
  24. Capítulo 24 · Capítulo XXIII. De lo que le aconteció al famoso don Quijote en Sierra
  25. Capítulo 25 · Capítulo XXIV. Donde se prosigue la aventura de la Sierra Morena
  26. Capítulo 26 · Capítulo XXV. Que trata de las estrañas cosas que en Sierra Morena
  27. Capítulo 27 · Capítulo XXVI. Donde se prosiguen las finezas que de enamorado hizo don
  28. Capítulo 28 · Capítulo XXVII. De cómo salieron con su intención el cura y el barbero, con
  29. Capítulo 29 · Capítulo XXVIII. Que trata de la nueva y agradable aventura que al cura y
  30. Capítulo 30 · Capítulo XXIX. Que trata de la discreción de la hermosa Dorotea, con otras
  31. Capítulo 31 · Capítulo XXX. Que trata del gracioso artificio y orden que se tuvo en sacar
  32. Capítulo 32 · Capítulo XXXI. De los sabrosos razonamientos que pasaron entre don Quijote
  33. Capítulo 33 · Capítulo XXXII. Que trata de lo que sucedió en la venta a toda la cuadrilla
  34. Capítulo 34 · Capítulo XXXIII. Donde se cuenta la novela del Curioso impertinente
  35. Capítulo 35 · Capítulo XXXIV. Donde se prosigue la novela del Curioso impertinente
  36. Capítulo 36 · Capítulo XXXV. Donde se da fin a la novela del Curioso impertinente
  37. Capítulo 37 · Capítulo XXXVI. Que trata de la brava y descomunal batalla que don Quijote
  38. Capítulo 38 · Capítulo XXXVII. Que prosigue la historia de la famosa infanta Micomicona,
  39. Capítulo 39 · Capítulo XXXVIII. Que trata del curioso discurso que hizo don Quijote de
  40. Capítulo 40 · Capítulo XXXIX. Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos
  41. Capítulo 41 · Capítulo XL. Donde se prosigue la historia del cautivo
  42. Capítulo 42 · Capítulo XLI. Donde todavía prosigue el cautivo su suceso
  43. Capítulo 43 · Capítulo XLII. Que trata de lo que más sucedió en la venta y de otras
  44. Capítulo 44 · Capítulo XLIII. Donde se cuenta la agradable historia del mozo de mulas,
  45. Capítulo 45 · Capítulo XLIV. Donde se prosiguen los inauditos sucesos de la venta
  46. Capítulo 46 · Capítulo XLV. Donde se acaba de averiguar la duda del yelmo de Mambrino y
  47. Capítulo 47 · Capítulo XLVI. De la notable aventura de los cuadrilleros, y la gran
  48. Capítulo 48 · Capítulo XLVII. Del estraño modo con que fue encantado don Quijote de la
  49. Capítulo 49 · Capítulo XLVIII. Donde prosigue el canónigo la materia de los libros de
  50. Capítulo 50 · Capítulo XLIX. Donde se trata del discreto coloquio que Sancho Panza tuvo
  51. Capítulo 51 · Capítulo L. De las discretas altercaciones que don Quijote y el canónigo
  52. Capítulo 52 · Capítulo LI. Que trata de lo que contó el cabrero a todos los que llevaban
  53. Capítulo 53 · Capítulo LII. De la pendencia que don Quijote tuvo con el cabrero, con la
  54. Capítulo 54 · Capítulo Primero. De lo que el cura y el barbero pasaron con don Quijote
  55. Capítulo 55 · Capítulo II. Que trata de la notable pendencia que Sancho Panza tuvo con la
  56. Capítulo 56 · Capítulo III. Del ridículo razonamiento que pasó entre don Quijote, Sancho
  57. Capítulo 57 · Capítulo IV. Donde Sancho Panza satisface al bachiller Sansón Carrasco de
  58. Capítulo 58 · Capítulo V. De la discreta y graciosa plática que pasó entre Sancho Panza y
  59. Capítulo 59 · Capítulo VI. De lo que le pasó a Don Quijote con su sobrina y con su ama, y
  60. Capítulo 60 · Capítulo VII. De lo que pasó don Quijote con su escudero, con otros
  61. Capítulo 61 · Capítulo VIII. Donde se cuenta lo que le sucedió a don Quijote, yendo a ver
  62. Capítulo 62 · Capítulo IX. Donde se cuenta lo que en él se verá
  63. Capítulo 63 · Capítulo X. Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la
  64. Capítulo 64 · Capítulo XI. De la estraña aventura que le sucedió al valeroso don Quijote
  65. Capítulo 65 · Capítulo XII. De la estraña aventura que le sucedió al valeroso don
  66. Capítulo 66 · Capítulo XIII. Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con
  67. Capítulo 67 · Capítulo XIV. Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque
  68. Capítulo 68 · Capítulo XV. Donde se cuenta y da noticia de quién era el Caballero de los
  69. Capítulo 69 · Capítulo XVI. De lo que sucedió a don Quijote con un discreto caballero de
  70. Capítulo 70 · Capítulo XVII. De donde se declaró el último punto y estremo adonde llegó y
  71. Capítulo 71 · Capítulo XVIII. De lo que sucedió a don Quijote en el castillo o casa del
  72. Capítulo 72 · Capítulo XIX. Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otros
  73. Capítulo 73 · Capítulo XX. Donde se cuentan las bodas de Camacho el rico, con el suceso
  74. Capítulo 74 · Capítulo XXI. Donde se prosiguen las bodas de Camacho, con otros gustosos
  75. Capítulo 75 · Capítulo XXII. Donde se da cuenta de la grande aventura de la cueva de
  76. Capítulo 76 · Capítulo XXIII. De las admirables cosas que el estremado don Quijote contó
  77. Capítulo 77 · Capítulo XXIV. Donde se cuentan mil zarandajas tan impertinentes como
  78. Capítulo 78 · Capítulo XXV. Donde se apunta la aventura del rebuzno y la graciosa del
  79. Capítulo 79 · Capítulo XXVI. Donde se prosigue la graciosa aventura del titerero, con
  80. Capítulo 80 · Capítulo XXVII. Donde se da cuenta quiénes eran maese Pedro y su mono, con
  81. Capítulo 81 · Capítulo XXVIII. De cosas que dice Benengeli que las sabrá quien le leyere,
  82. Capítulo 82 · Capítulo XXIX. De la famosa aventura del barco encantado
  83. Capítulo 83 · Capítulo XXX. De lo que le avino a don Quijote con una bella cazadora
  84. Capítulo 84 · Capítulo XXXI. Que trata de muchas y grandes cosas
  85. Capítulo 85 · Capítulo XXXII. De la respuesta que dio don Quijote a su reprehensor, con
  86. Capítulo 86 · Capítulo XXXIII. De la sabrosa plática que la duquesa y sus doncellas
  87. Capítulo 87 · Capítulo XXXIV. Que cuenta de la noticia que se tuvo de cómo se había de
  88. Capítulo 88 · Capítulo XXXV. Donde se prosigue la noticia que tuvo don Quijote del
  89. Capítulo 89 · Capítulo XXXVI. Donde se cuenta la estraña y jamás imaginada aventura de la
  90. Capítulo 90 · Capítulo XXXVII. Donde se prosigue la famosa aventura de la dueña Dolorida
  91. Capítulo 91 · Capítulo XXXVIII. Donde se cuenta la que dio de su mala andanza la dueña
  92. Capítulo 92 · Capítulo XXXIX. Donde la Trifaldi prosigue su estupenda y memorable
  93. Capítulo 93 · Capítulo XL. De cosas que atañen y tocan a esta aventura y a esta
  94. Capítulo 94 · Capítulo XLI. De la venida de Clavileño, con el fin desta dilatada aventura
  95. Capítulo 95 · Capítulo XLII. De los consejos que dio don Quijote a Sancho Panza antes que
  96. Capítulo 96 · Capítulo XLIII. De los consejos segundos que dio don Quijote a Sancho Panza
  97. Capítulo 97 · Capítulo XLIV. Cómo Sancho Panza fue llevado al gobierno, y de la estraña
  98. Capítulo 98 · Capítulo XLV. De cómo el gran Sancho Panza tomó la posesión de su ínsula, y
  99. Capítulo 99 · Capítulo XLVI. Del temeroso espanto cencerril y gatuno que recibió don
  100. Capítulo 100 · Capítulo XLVII. Donde se prosigue cómo se portaba Sancho Panza en su
  101. Capítulo 101 · Capítulo XLVIII. De lo que le sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la
  102. Capítulo 102 · Capítulo XLIX. De lo que le sucedió a Sancho Panza rondando su ínsula
  103. Capítulo 103 · Capítulo L. Donde se declara quién fueron los encantadores y verdugos que
  104. Capítulo 104 · Capítulo LI. Del progreso del gobierno de Sancho Panza, con otros sucesos
  105. Capítulo 105 · Capítulo LII. Donde se cuenta la aventura de la segunda dueña Dolorida, o
  106. Capítulo 106 · Capítulo LIII. Del fatigado fin y remate que tuvo el gobierno de Sancho
  107. Capítulo 107 · Capítulo LIV. Que trata de cosas tocantes a esta historia, y no a otra
  108. Capítulo 108 · Capítulo LV. De cosas sucedidas a Sancho en el camino, y otras que no hay
  109. Capítulo 109 · Capítulo LVI. De la descomunal y nunca vista batalla que pasó entre don
  110. Capítulo 110 · Capítulo LVII. Que trata de cómo don Quijote se despidió del duque, y de lo
  111. Capítulo 111 · Capítulo LVIII. Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras
  112. Capítulo 112 · Capítulo LIX. Donde se cuenta del extraordinario suceso, que se puede
  113. Capítulo 113 · Capítulo LX. De lo que sucedió a don Quijote yendo a Barcelona
  114. Capítulo 114 · Capítulo LXI. De lo que le sucedió a don Quijote en la entrada de
  115. Capítulo 115 · Capítulo LXII. Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras
  116. Capítulo 116 · Capítulo LXIII. De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las
  117. Capítulo 117 · Capítulo LXIV. Que trata de la aventura que más pesadumbre dio a don
  118. Capítulo 118 · Capítulo LXV. Donde se da noticia quién era el de la Blanca Luna, con la
  119. Capítulo 119 · Capítulo LXVI. Que trata de lo que verá el que lo leyere, o lo oirá el que
  120. Capítulo 120 · Capítulo LXVII. De la resolución que tomó don Quijote de hacerse pastor y
  121. Capítulo 121 · Capítulo LXVIII. De la cerdosa aventura que le aconteció a don Quijote
  122. Capítulo 122 · Capítulo LXIX. Del más raro y más nuevo suceso que en todo el discurso
  123. Capítulo 123 · Capítulo LXX. Que sigue al de sesenta y nueve, y trata de cosas no
  124. Capítulo 124 · Capítulo LXXI. De lo que a don Quijote le sucedió con su escudero Sancho
  125. Capítulo 125 · Capítulo LXXII. De cómo don Quijote y Sancho llegaron a su aldea
  126. Capítulo 126 · Capítulo LXXIII. De los agüeros que tuvo don Quijote al entrar de su aldea,
  127. Capítulo 127 · Capítulo LXXIV. De cómo don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo, y

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