
Diagnóstico Narrativo: El Aleph de Jorge Luis Borges
de CosmoStory Admin
1 capítulos · 7803 palabras
Sinopsis
Cada 30 de abril, un hombre vuelve a la misma casa a rendirle culto a una muerta que nunca fue suya. Ahí encuentra a Carlos Argentino Daneri, primo de ella, escribiendo un poema que aspira a nombrar el universo entero, verso por verso, sin dejar afuera ni una piedra. Cuando la casa está a punto de ser demolida, Daneri revela lo que guarda en el sótano: un punto donde convergen todos los lugares del mundo, visibles a la vez, sin distancia ni orden. Verlo cambia lo que el visitante creía saber sobre la mujer que ama y sobre el primo al que apenas tolera.
Primeras páginas
Identificación de la obra
El Aleph de Jorge Luis Borges es un cuento corto que puede identificarse entre diversos géneros de la literatura universal; puede ir desde lo fantástico hasta lo filosófico, mediante la construcción de una arquitectura narrativa clásica. Este cuento desarrolla una idea original, o por lo menos, el autor la adapta para presentar su propia versión: la posibilidad de que todo el universo converja en un mismo punto a través del cual se pueda observar toda la existencia “existiendo” en paralelo.
El Aleph es una obra literaria que también destaca por las múltiples reflexiones e interpretaciones que puede despertar en el lector una vez finalice la lectura.
No es una obra que obedece al desarrollo de una historia centrada en la trama, para nada; en su lugar, el fuerte de este cuento se encuentra en la manera en la que aborda diversas cuestiones filosóficas plasmadas dentro de la misma, además de la crítica que el autor hace de manera explícita a la pedantería literaria.
Resumen ejecutivo
El cuento de Borges “El Aleph” es un cuento con una estructura narrativa poco convencional debido al cierre que se le da a la historia, pero bastante sólida dado que se apoya en la Cadena Causal de eventos para dar coherencia y credibilidad a cada uno de los hechos presentados dentro de su narración.
El cuento no tiene problemas graves a resolver, su principal reto está relacionado con la accesibilidad y comprensión del cuento gracias al ritmo de la historia que por momentos parece congelarse, pero también por la pesadez de su lenguaje aun para la época en la que la obra fue publicada.
Fortalezas de la obra
El Aleph como objeto original y central de la obra. La propuesta de que todo el universo puede ser observado dentro de un objeto no es nueva, el mismo autor lo demuestra en los apuntes finales del cuento; sin embargo, que el objeto en el que todos los puntos del espacio convergen, que para este caso se trata de una esfera, sí. Lo que hace de esta propuesta una adaptación original y creativa. Además, la exploración de lo que la idea representa es desarrollada con profundidad dentro del mismo cuento en un párrafo con un tratamiento limpio y comprensible para cualquier lector. También, la misma idea trae una reflexión implícita que no muchas veces se nombra y está relacionada con la capacidad de un objeto de pequeñas dimensiones de albergar lo extenso del infinito dentro; lo que me lleva a pensar que puede aludir a cómo los seres humanos contenemos un universo de emociones, sentimientos y pensamientos, inmenso o infinito en nuestro interior.
La Cadena Causal de la obra. Todo dentro del cuento tiene una planeación indiscutible. Cada acción o decisión de sus personajes repercute en un efecto que permite que la narración avance hasta construir la totalidad de la historia, no se trata de hechos aislados o situaciones convenientes, sino de secuencias lógicas y verosímiles.
Construcción de personajes. El cuento trabaja dos personajes principales, Borges y Carlos Argentino Daneri, ambos construidos a profundidad mediante emociones, motivaciones y voces fácilmente identificables, humanas; además de relaciones complejas e incluso convenientes en momentos específicos de la historia.
También es necesario hacer una mención al personaje de Beatriz que, aunque se puede leer como una excusa que da punto de partida al relato y lo justifica, en ningún momento es abandonado por el narrador una vez cumplido su objetivo, sino que también recibe un tratamiento a lo largo de toda la narración en la cual sigue construyéndose y participando.
Temporalidad. La temporalidad de la obra es claramente registrada en cada escena. El lector puede verificar cómo la historia evoluciona y en qué momentos, aunque la mayoría de las acciones se manifiestan los días 30 de abril.
Interpretabilidad. Uno de los ítems más destacables de la obra. Los lectores pueden darle cientos de significados a la lectura del cuento desde perspectivas filosóficas, éticas, emocionales y literarias siendo todas estas válidas.
Adicionalmente, la obra genera cientos de reflexiones que giran alrededor de la historia y que permiten a esta permanecer viva y activa en la mente del lector durante mucho tiempo. Algunas dudas de ejemplo que salieron de mi lectura:
¿Qué significa verlo todo?
¿Puede una persona comprender la totalidad?
¿Puede el lenguaje representarla?
¿Es posible amar después de haber visto la totalidad?
¿Tiene sentido escribir una obra que pretenda abarcarlo todo?
¿Puede una experiencia absoluta ser comunicada a otra persona?
¿Podemos confiar en lo que el narrador dice haber visto?
¿Qué ocurre cuando el ser humano obtiene aquello que supuestamente desea conocer?
Por qué este cuento sigue vivo
Las fortalezas explican qué está bien construido dentro del cuento. Este apartado responde otra cosa: por qué un relato publicado hace casi ochenta años se sigue reeditando, se sigue enseñando y se sigue discutiendo, mientras que cientos de cuentos bien construidos de su misma época no los lee nadie. Encontré seis razones, y todas se pueden verificar en el texto.
1. Le da tamaño a algo que no lo tiene. La idea de un objeto donde se ve el universo entero no es original y el propio autor lo aclara en los apuntes finales. Lo que sí es original es la escala: el Aleph mide dos o tres centímetros y está en el sótano de una casa cualquiera de la calle Garay, debajo del decimonoveno escalón. Lo infinito con dirección postal. Esa decisión es la que vuelve la idea narrable: un lector puede imaginar un sótano, no puede imaginar la totalidad.
2. Resuelve un problema técnico que nadie había resuelto de esta forma. El Aleph es simultáneo: todo ocurre al mismo tiempo. El lenguaje es sucesivo: una palabra después de la otra. Contar el Aleph es, literalmente, imposible. Y en lugar de disimularlo, el narrador se detiene y lo declara: «lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es». Recién después de admitir que va a fracasar, se lanza a la enumeración
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